Descubre por qué este molusco tan común es un tesoro nutricional para tu salud y cómo integrarlo fácilmente a tu dieta
¿Y si te dijera que ese calamar que sueles ver en bocadillos fritos o en raciones de bar es, en realidad, uno de los alimentos más completos y funcionales para tu salud?
Sí, lo sé. En España estamos acostumbrados a tomar calamares a la romana, en bocadillo o en anillas con mayonesa. Deliciosos, sí. ¿Pero saludables? La respuesta, sorprendentemente, también es sí (aunque quizás no en su versión rebozada y frita, claro).
Lo cierto es que el calamar contiene taurina, omega-3, proteínas de alto valor biológico, zinc, vitamina E y mucopolisacáridos que ayudan a proteger el hígado, mantener el corazón fuerte, estimular el cerebro y regular las hormonas en etapas como la menopausia.
Así que si buscas alimentos funcionales de verdad, de esos que no vienen en polvo ni en cápsulas sino del mar y del mercado, el calamar es un ingrediente estrella que merece otro enfoque. Vamos a explorarlo juntos con mirada médica y buen gusto.

Table of Contents
Taurina: el compuesto estrella del calamar que apoya el hígado, el corazón y los músculos

Pocas personas saben que el calamar es una de las fuentes naturales más ricas en taurina, un aminoácido orgánico no esencial que cumple funciones esenciales en el cuerpo humano: estabiliza membranas celulares, modula el calcio intracelular, protege el sistema nervioso y mejora la detoxificación hepática.
Una ración estándar (unos 100 gramos) de calamar puede aportarte más de 200 mg de taurina, una cantidad más que interesante si lo comparamos con otras carnes o pescados.
Y esta sustancia no es poca cosa: se ha relacionado con reducción de la inflamación hepática, mejor flujo biliar y protección frente al estrés oxidativo. Todo eso hace que sea especialmente útil en personas con hígado graso, consumo frecuente de alcohol o incluso quienes toman medicación crónica.
En el plano cardiovascular, la taurina contribuye a reducir la presión arterial, mejorar la función del músculo cardíaco y estabilizar el ritmo del corazón, siendo una ayuda para personas con hipertensión leve o antecedentes de arritmias.
Y si haces ejercicio regularmente, también te interesará saber que acelera la recuperación muscular y mejora el rendimiento físico.
Calamar y salud femenina: un aliado valioso en la etapa de la menopausia

Durante la menopausia, el descenso de estrógenos afecta no solo el sistema reproductivo, sino también el cerebro, el corazón, la piel y el metabolismo. Muchas mujeres experimentan insomnio, ansiedad, aumento de peso, caída del ánimo e incluso niebla mental.
Aquí es donde el calamar se convierte en un aliado inesperado pero potente.
Gracias a su contenido en taurina, ayuda a equilibrar el sistema nervioso, reduciendo síntomas como palpitaciones o irritabilidad. Los omega-3 (DHA y EPA) mejoran la elasticidad de las arterias, favorecen la memoria y reducen inflamación.
Además, el zinc y la vitamina E del calamar aportan beneficios antioxidantes y estimulan la producción de colágeno, lo cual puede mejorar la piel, el pelo y el tono general.
Y todo esto lo obtienes de una proteína baja en grasa, sin lactosa ni gluten, y perfectamente adaptable a cualquier estilo de alimentación mediterráneo.
Tinta de calamar: el oro negro antioxidante que no deberías ignorar

La tinta de calamar no solo es deliciosa en una buena fideuá o un arroz negro, sino que tiene propiedades nutricionales extraordinarias.
Contiene mucopolisacáridos, compuestos que refuerzan el sistema inmune, protegen la mucosa gástrica y actúan como antioxidantes naturales.
Algunas investigaciones preliminares incluso sugieren que podrían tener potencial antiinflamatorio y antitumoral, aunque faltan estudios en humanos.
La tinta también es rica en hierro y selenio, dos minerales clave para la producción de glóbulos rojos y el buen funcionamiento de la tiroides, respectivamente.
¿Y el sabor? Suave, marino y con ese toque umami que eleva cualquier plato.
Así que la próxima vez que veas tinta de calamar en una carta, piénsatelo dos veces: no es solo una excentricidad culinaria, es una bomba nutricional.
¿Cuándo hay que tener cuidado con el calamar?

Como siempre, no hay superalimentos universales. Y el calamar también tiene sus excepciones.
En primer lugar, es rico en purinas, lo que significa que puede elevar los niveles de ácido úrico. Si tienes gota o hiperuricemia, conviene limitar su consumo o consultarlo con tu médico.
Además, al ser un alimento acidificante, no es ideal para personas con reflujo, úlceras gástricas o gastritis crónica, especialmente si se toma en ayunas o en exceso.
Y si hablamos de calamares secos o snacks procesados, ojo con el contenido de sodio, aditivos y azúcares. No es lo mismo un calamar fresco a la plancha que una tira de calamar empaquetada para picar.
La clave, como siempre, está en la moderación, la preparación y la calidad del producto.
Cómo elegir calamar fresco (y no fallar en el intento)

Cuando compres calamar fresco en la pescadería o el mercado, fíjate en que tenga piel brillante, ojos vivos, carne firme y olor a mar limpio.
Evita los que estén viscosos, descoloridos o con olor fuerte.
En el caso del calamar seco, busca que esté cubierto de una fina película blanquecina (sal natural), sin olores extraños ni aspecto aceitoso.
Y cuando lo cocines, menos es más: al vapor, a la plancha o en salteado rápido con ajo y perejil es suficiente para disfrutarlo y no perder sus propiedades.
Médico Coucou💊
Si tuviera que recomendarte un alimento funcional, sabroso, fácil de cocinar y con respaldo médico real, sin duda pondría el calamar en tu lista.
Desde Médico Coucou, te animo a incluirlo en tu dieta con tranquilidad y creatividad. Ya sea para proteger tu hígado, cuidar tu corazón, apoyar tu memoria o aliviar síntomas de la menopausia, el calamar es una opción deliciosa y nutritiva.
Eso sí, si tienes alguna condición digestiva o metabólica, consulta siempre con tu especialista antes de hacerlo un habitual. Comer bien no tiene por qué ser aburrido, y este molusco lo demuestra.



